Los stickers con avisos de oferta de prostitución que abundan en postes, paredes, teléfonos públicos o baños de hombres de la Ciudad de Buenos Aires son una manera de colaborar en la trata de mujeres. Lo afirman especialistas, quienes reclaman más controles a las autoridades porteñas.

"Un día, mientras quitaba los papelitos, delante de cientos de personas que ni se inmutaron, un joven empezó a empujarme mientras me gritaba: "te vas a comer un puntazo, si te vuelvo a ver te hago boleta, no me vas a sacar el pan de la boca", contó la escritora Malena Zabalegui.

A pesar del mal momento, que presenció su hijo de 8 años, lo sigue haciendo. "No sin antes mirar alrededor y asegurarme de que estoy a salvo. Trato de hacerlo cuando hay un policía cerca por un doble motivo: para evitar el prometido puntazo y también como desafío a la policía que, sabemos, es cómplice de este delito", reconoció.